Henry Lindfield, primer conductor que fallece tras un siniestro vial

Se cumple un año más del fatídico siniestro ocurrido en una carretera que discurre entre las localidades de Londres y Brighton. El conductor del automóvil, acompañado por su hijo de 18 años, tras circular con exceso de velocidad por un tramo descendende pierde el control y en su trayectoria impacta contra un árbol.

Se trataba de Henry Lindfield, de 42 años, natural de Brighton, quien tras sufrir diversas heridas y luego la amputación de una de sus piernas falleció al día siguiente en el hospital. Su hijo tras el impacto salió despedido del vehículo resultando ileso. Los hechos ocurrieron el 12 de febrero de 1898 y fue el primer conductor británico en morir a causa de las heridas sufridas.

A pesar de considerar el hecho como un suceso accidental sin tener en cuenta la participación directa del factor humano, ya aparece por aquellos años el exceso de velocidad como causa de accidente. ¿Alguien duda todavía de las imprudencias como antesala de los siniestros viales?

Alrededor de la mitad hacia abajo de la colina el coche comenzó a balancearse, probablemente debido a la acción del freno, y en ese momento el hijo pasó a comentar: “Creo que la bolsa se ha caído.” Acto seguido el vehículo se convirtió en incontrolable, y desviándose sobre la ruta golpeó contra un árbol con gran fuerza

A más velocidad, menos seguridad

No basta sólo con respetar los límites de velocidad. Las características de la vía con sus condiciones medio ambientales, entre otros factores, hacen que la velocidad adecuada sea aquella que permita dominar el vehículo ante cualquier obstáculo o imprevisto que se nos presente.

Sabemos que a medida que aumenta la velocidad, el campo de visión del conductor se va reduciendo. Aparece la inseguridad al tener menos posibilidad de maniobra evasiva ante la aproximación de un tramo peligroso curvo o descendente. Y por último, la gravedad del siniestro y de las lesiones aumenta en proporción con la velocidad.

Por aquella época el número de automóviles era bastante inferior en relación a los habitantes. Los siniestros eran poco frecuentes y cuando se producían se les llamaba: hechos fortuitos. Sin embargo, los riesgos eran aún mayores por la escasa prevención en seguridad vial que existía tanto en la fabricación de los automóviles como en la asistencia de personas tras sufrir un accidente.

Pienso, después de más de 100 años, por un lado, la de vidas que se habrían podido evitar con una mejor cultura vial y por otro, que hemos avanzado mucho pero todavía nos queda mucho por hacer. En la actualidad, la velocidad sigue siendo un factor influyente en un porcentaje muy elevado de los accidentes mortales.

Fuente: circulaseguro.com

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